Masking en adultos autistas: cuando adaptarse constantemente tiene un costo
Aprender qué decir, controlar cómo reaccionamos, preparar conversaciones o intentar que la saturación no sea visible puede facilitar la adaptación en algunos contextos. El problema no es simplemente “hacer masking”, sino comprender qué función cumple, cuánto esfuerzo requiere y cuándo su costo empieza a ser demasiado alto.
“Nadie se da cuenta de cuánto esfuerzo estoy haciendo”
Algunas personas adultas describen que, antes de una conversación, piensan qué podrían decir.
Durante la interacción observan constantemente si están hablando demasiado, si están mirando “lo suficiente”, si su expresión parece adecuada o si deberían reaccionar de otra manera.
Otras aprendieron durante años a ocultar que determinados espacios, sonidos o interacciones estaban resultando demasiado intensos.
Desde afuera pueden parecer tranquilas, sociables o perfectamente adaptadas.
Pero internamente la experiencia puede ser muy distinta.
Funcionamiento observable y costo interno no son necesariamente lo mismo.
Esta diferencia ayuda a comprender uno de los fenómenos estudiados en autismo adulto: el masking o camuflaje.
¿Qué es el masking en autismo?
En la literatura científica se utilizan términos como camouflaging, masking o camuflaje social para describir estrategias mediante las cuales una persona intenta modificar, compensar u ocultar determinadas características con el objetivo de desenvolverse en situaciones sociales. [1]
El camuflaje puede incluir conductas conscientes y otras que, después de muchos años, pueden haberse vuelto prácticamente automáticas.
La revisión sistemática de Cook y colaboradores encontró que el concepto incluye múltiples estrategias y que sus consecuencias pueden variar considerablemente entre personas y contextos. [1]
¿Cómo puede verse el masking en adultos?
No existe una única forma de camuflaje.
Algunas experiencias descritas en investigación y práctica clínica pueden incluir:
Preparar conversaciones
Pensar previamente qué decir, anticipar preguntas o ensayar posibles respuestas.
Observar e imitar
Analizar cómo otras personas hablan, gesticulan o reaccionan para utilizar esas referencias posteriormente.
Monitorear constantemente la conducta
Revisar mentalmente cuánto se está hablando, cómo se está mirando o qué expresión facial parece esperada.
Ocultar saturación
Intentar que no sea visible que una situación social o sensorial está resultando demasiado demandante.
Suprimir determinadas conductas
Controlar movimientos, respuestas o formas espontáneas de regulación porque se han aprendido como socialmente poco aceptadas.
Utilizar reglas sociales aprendidas
Seguir guiones o principios explícitos para situaciones que otras personas parecen manejar de forma más intuitiva.
ninguna de estas conductas es exclusiva del autismo. Reconocerse en uno o varios ejemplos no permite establecer un diagnóstico.
¿Por qué una persona aprende a hacer masking?
Una estrategia no aparece en el vacío.
Algunas personas aprendieron a camuflar determinadas características porque hacerlo facilitaba pertenecer, estudiar, trabajar, evitar situaciones de rechazo o navegar contextos cuyas reglas no siempre resultaban claras.
Investigaciones cualitativas con adultos autistas han descrito motivos relacionados con encajar socialmente, mejorar conexiones con otras personas y evitar consecuencias negativas asociadas a ser percibido como diferente. [2]
Por eso es clínicamente importante preguntar:
¿Qué problema intentó resolver esta estrategia cuando apareció?
Una conducta que hoy resulta costosa puede haber tenido una función muy importante en otro momento.
Comprender esa función es diferente a juzgarla como correcta o incorrecta.
¿Todo masking es perjudicial?
No sería clínicamente preciso asumir que toda estrategia de camuflaje debe eliminarse.
Algunas estrategias pueden facilitar la comunicación, proteger a una persona en determinados ambientes o ayudarle a desenvolverse en situaciones importantes.
El problema aparece cuando la adaptación se vuelve excesivamente costosa, rígida o automática, o cuando la persona siente que no puede dejar de monitorearse incluso en contextos donde ya no sería necesario.
Cuando la estrategia tiene una función clara
Puede permitir navegar una situación concreta, comunicar algo importante o desenvolverse de una manera que la persona considera valiosa.
Cuando el costo empieza a superar su utilidad
La estrategia puede requerir vigilancia permanente, dificultar reconocer necesidades o dejar a la persona sin recursos suficientes después de sostener determinadas demandas.
La pregunta no es solamente “¿hago masking?”, sino “¿puedo seguir sosteniendo esta adaptación sin que su costo sea demasiado alto?”
Cuando funcionar hacia afuera requiere demasiado por dentro
La investigación sobre camuflaje ha descrito asociaciones con agotamiento, dificultades de identidad, estrés y diferentes indicadores de salud mental. [1]
Sin embargo, es importante interpretar estas relaciones con cuidado.
Gran parte de la literatura ha sido correlacional y estudios longitudinales recientes muestran que la relación entre camuflaje y salud mental puede ser más compleja que una relación simple de causa y efecto. [4]
Lo que sí puede resultar clínicamente útil es observar señales de que la adaptación está requiriendo una cantidad creciente de recursos.
Funcionamiento observable y costo interno no son necesariamente lo mismo.
Hacer masking no significa automáticamente tener autismo
Esta aclaración es especialmente importante.
El camuflaje no constituye por sí mismo un criterio diagnóstico de autismo.
Personas sin diagnóstico de autismo también pueden utilizar estrategias para modificar su conducta, controlar cómo son percibidas o adaptarse socialmente.
Por eso, incluso cuando existe una puntuación elevada en un instrumento relacionado con camuflaje, todavía necesitamos comprender el patrón completo del desarrollo y funcionamiento.
¿Qué es el CAT-Q?
El Camouflaging Autistic Traits Questionnaire (CAT-Q) fue desarrollado para medir estrategias de camuflaje social, incluyendo dimensiones relacionadas con compensación, masking y asimilación. [3]
Puede ser útil como herramienta de exploración, pero no establece por sí solo un diagnóstico de autismo.
Conocer el CAT-Q¿Qué puede trabajarse en terapia cuando el masking tiene un costo alto?
El objetivo terapéutico no tendría por qué ser “dejar de hacer masking” en cualquier circunstancia.
Una meta más útil puede ser ayudar a la persona a comprender mejor sus estrategias y aumentar su capacidad para decidir cuándo utilizarlas, cuándo modificarlas y cuándo puede permitirse responder de otra manera.
Diferenciar utilidad y costo
Identificar qué estrategias siguen cumpliendo una función y cuáles se mantienen por automatismo aunque ya no sean necesarias.
Reconocer señales de saturación
Detectar antes cuándo una interacción, ambiente o demanda está utilizando demasiados recursos.
Identificar necesidades
Comprender qué condiciones facilitan el funcionamiento y qué modificaciones podrían reducir demandas innecesarias.
Practicar comunicación más explícita
Poder expresar límites, solicitar aclaraciones, pedir pausas o comunicar necesidades sin asumir automáticamente que deben ocultarse.
Planificar recuperación
Considerar el esfuerzo real de determinadas actividades y reservar recursos suficientes antes y después de demandas intensas.
Revisar el contexto
No toda dificultad necesita resolverse aumentando el esfuerzo de adaptación de la persona. En ocasiones también es necesario modificar demandas o buscar ajustes razonables.
Una pregunta terapéutica central puede ser:
¿Cuánto necesito adaptarme yo y cuánto puede modificarse el contexto para que esta situación sea más sostenible?
No todo esfuerzo social, agotamiento o adaptación es masking
Una persona puede sentirse agotada socialmente por múltiples motivos.
Puede existir ansiedad social, depresión, trauma, estrés laboral, privación de sueño, dificultades interpersonales, sobrecarga sensorial u otros factores que necesiten ser evaluados.
Incluso en una persona autista, no toda dificultad debe atribuirse automáticamente al autismo o al masking.
Preguntas que pueden ayudar a comprender el costo de adaptarse
Estas preguntas no constituyen un test de autismo. Pueden utilizarse simplemente para observar cómo está funcionando una estrategia de adaptación.
¿Cuándo debería preocuparme por el masking?
Más que contar cuántas estrategias utiliza una persona, puede ser más útil comprender qué función tienen y qué costo están generando.
Una estrategia que permitió estudiar, trabajar, establecer relaciones o protegerse de experiencias difíciles puede haber sido profundamente útil.
Pero también puede llegar un momento en que sostenerla requiera demasiados recursos.
La meta no necesariamente es eliminar toda adaptación.
Puede ser construir una forma de funcionar en la que la persona tenga más posibilidades de decidir cuándo adaptarse, cuánto adaptarse y cuándo necesitar algo diferente del entorno.
¿Puedo seguir sosteniendo esta adaptación sin que su costo sea demasiado alto?
Masking: ¿terapia o evaluación de autismo?
Depende principalmente de la pregunta que necesita responder.
Si ya tiene diagnóstico o quiere trabajar dificultades concretas
La terapia puede explorar sobrecarga, adaptación, reconocimiento de necesidades, relaciones, trabajo, regulación y el costo de determinadas estrategias.
Terapia para autismo en adultosSi la pregunta principal es “¿soy autista?”
El masking por sí solo no responde esa pregunta. Una evaluación debe integrar historia del desarrollo, funcionamiento actual, criterios diagnósticos y posibles explicaciones alternativas.
Conocer evaluación de autismo
Stephanie Priscilla Leiva
Stephanie acompaña procesos relacionados con TEA, TDAH, neurodesarrollo y regulación emocional en diferentes etapas de vida y cuenta con formación clínica en evaluación del autismo.
Conocer el perfil profesional de StephanieBibliografía
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Cook, J., Hull, L., Crane, L., & Mandy, W.
(2021).
Camouflaging in autism: A systematic review.
Clinical Psychology Review, 89, 102080.
DOI: 10.1016/j.cpr.2021.102080 -
Hull, L., Petrides, K. V., Allison, C., Smith, P.,
Baron-Cohen, S., Lai, M. C., & Mandy, W.
(2017).
“Putting on My Best Normal”: Social Camouflaging in Adults
with Autism Spectrum Conditions.
Journal of Autism and Developmental Disorders, 47,
2519–2534.
DOI: 10.1007/s10803-017-3166-5 -
Hull, L., Mandy, W., Lai, M. C., Baron-Cohen, S.,
Allison, C., Smith, P., & Petrides, K. V.
(2019).
Development and Validation of the Camouflaging Autistic
Traits Questionnaire (CAT-Q).
Journal of Autism and Developmental Disorders, 49(3),
819–833.
DOI: 10.1007/s10803-018-3792-6 -
van der Putten, W. J., et al.
(2025).
Camouflaging in autism: A cause or a consequence of mental
health difficulties?
Autism Research.
Consultar en PubMed
Este artículo tiene fines informativos y no sustituye una evaluación clínica individual. El masking o camuflaje no constituye por sí mismo un diagnóstico de autismo. Su significado debe comprenderse dentro de la historia del desarrollo, el contexto, el funcionamiento actual y otras posibles explicaciones clínicas.
